El 4º artículo ya del blog de Francesc Robert Ribes y aún me veo observando el contenido, en la necesidad de explicar la motivación de por qué surgió. Y es que además de viajes a Andorra, MBAs, y rutas en bicicleta, en el blog de Francesc Robert Ribes se expresan las vivencias de un economista que se acerca a la cuarentena con mucho aún que contar y mucho aún que vivir.

Por ello, ahora que veo aún los toros desde la barrera con 38 añazos, he decidido recopilar todo lo que he hecho y recomiendo, y todo lo que me queda por hacer tras cumplir treinta y pendiente de hacer lo propio con los cuarenta.

#1 Recorrer la Ruta 66

Y si es en moto mucho mejor, aunque no le haría ascos a hacerlo en uno de esos míticos Ford Thunderbird descapotables o en el ídem referente de Chevrolet (antes de que comprara la Daewoo), el Corvette.

Uno de los sueños de Francesc R.R. es viajar por EEUU en Chevrolet

#2 Dormir en el mejor cinco estrellas de la ciudad

Cuando tienes 20 la máxima es dormir barato donde sea, y cuando cumples los 40 como se haya sumado a la ecuación mujer e hijos… poco barata te iba a salir la broma. Por ello antes de los 40 es el momento perfecto para darte ese capricho que es alojarte en el Gran Hotel Pupp en la República Checa o en el Eurostars de Andorra que no te pudiste permitir la última vez que pasaste por allí.

Cada vez que Francesc Robert Ribes visita Andorra, fija su mirada en el Gran Hotel que culmina la salida a Andorra la Vella

#3 Cenar en un restaurante escandalosamente caro

Maxims en París, The Savoy en Londres… al igual que ocurría con los hoteles, existen restaurantes de renombrón a los que ni te acercas pensando en lo astronómico de sus cuentas. Pero al fin y al cabo, lo que estas pagando no es tanto la exquisitez de sus platos (que ya lo pueden estar con tantos ceros a la derecha) sino la experiencia.

Por ello, aunque nos pueda parecer algo excesivo (y lo es), estos “caprichos” de pre-cuarentón no lo son en absoluto: ahora que estamos encauzados con una hipoteca, con gastos fijos mes a mes, es hora de darnos cuenta que gran parte del dinero es un mero instrumento, no una necesidad, y qué mejor que reflexionarlo ante un buen plato con buen foie-gras francés.

La buena gastronomía es uno de esos caprichos para FRR que nos debemos permitir en alguna ocasión sin sentirnos derrochadores

#4 Plantear planes de inversión a largo, medio y corto plazo

Vale, aquí estoy introduciendo algo de publicidad puesto que es a lo que me dedico pero creedme que es bien cierto. Ahora es el momento de invertir de algún modo: ya sea de forma más activa, entrando en el mercado de valores o participando de una cartera de inversión, o de forma “menos comprometida”, en un activo a futuros o incluso si te seduce la idea en los bitcoins ahora que dicen que es el momento adecuado (yo no lo creo, pero eso daría para todo un artículo…)

#5 Emprender, o no

El emprendimiento es algo que, o está sobrevalorado (hay cierta burbuja sobre el emprendimiento) o no se entiende como se debería entender. Una persona emprendedora no lo hace por “asegurarse un puesto en el mercado laboral”, ni simplemente “dedicarse a lo que le gusta”. Si ese es el sentido, está destinada a fracasar.

El emprendimiento no es ni una salida cuando no ves la salida ni un hobby: es simplemente rentabilizar tus conocimientos y optar por hacer lo que te interesa, no lo que te marque ni el mercado laboral ni tus gustos (entonces yo sería ahora mismo un Jairo Quintana, Oscar Pujol o cualquier otro crac del ciclismo). Ahora que se acercan los 40 por tanto es el momento de, si no estamos en el camino adecuado, si no nos llena a lo que nos dedicamos, dar marcha atrás y cambiar de rumbo “con cabeza”, con la madurez que te permite la trayectoria que llevas hasta ahora y que te impedirá emprender con una alocada idea o quedarte en tu puesto de trabajo en la empresa privada porque “no se está tan mal”.

5 prácticas recomendadas pero que podrían haber sido 50. De lo que se trata es que no nos limiten los dígitos y, ahora que estamos en la mitad del camino y tenemos mucho visto aunque aún nos quede mucho por ver, solo pensemos en la mejor forma de disfrutarlo sin llegar a la meta exhaustos. Al fin y al cabo, llegamos al mundo sin nada y nos vamos de él de igual forma: sin nada.

Soy Francesc Robert Ribes: economista, entregado a seguir aprendiendo y enamorado de los pedales y las nuevas emociones. En este blog podrás conocerme y descubrir que hay vida más allá de los treinta. ¡Bienvenidos!
Todo lo que debes hacer después de los 20 y antes de los 40
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