Como autónomo, hay dos momentos al año en el que nos sentamos a hacer números y tras los que los más intrépidos nos planteamos cómo encarar nuestro trabajo. Estos momentos son en torno a marzo-abril, momento en el que nos enfrentamos a la declaración de la Renta, y diciembre, momento en el que de una forma más sentimental hacemos repaso de todo lo vivido empresarialmente en el año para encarar nuevos retos o superar posibles traspiés.

Encontrándonos actualmente en el segundo escenario, es momento de hacernos preguntas como, ¿es buen momento para emprender?, ¿puedo ser más ambicioso en 2018 con mis proyectos empresariales?

En mi caso plantearme emprender en 2018 no es una opción puesto que como autónomo lo hago cada día, pero sí que teniendo la perspectiva que tengo, me gustaría analizar la situación actual.

2018: el año de la confirmación

 

Con esta escueta y misteriosa denominación me gustaría comenzar mi análisis. Muchos se han aventurado desde 2014 a llamar cada año sucesivo como “el año de la recuperación”: el titular perfecto para abrir páginas de economía y revistas de emprendeduría.

Sin embargo, yo prefiero llamar a este año, donde ciertamente sí que se nota esa recuperación que se viene anunciando desde hace 3 años, como el de la confirmación, puesto que se abre un periodo perfecto para materializar cualesquiera que sean nuestros objetivos.

Esto quiere decir que si teníamos en mente emprender, efectivamente 2018 debe ser nuestro año. El escenario que se abre ante nosotros es el adecuado para ello: unos potenciales clientes dispuestos a asumir un nivel de gasto mayor gracias al optimismo de los mercados, y unas entidades financieras más dispuestas a materializar proyectos que se presenten como rentables.

Pero ojo, cuidado: no quiere decir con ello que si la idea nos rondaba la cabeza nos lancemos a ella sin más. Para que este escenario perfecto se pueda hacer valer necesitamos un proyecto firme donde tengamos en cuenta que a esos posibles clientes realmente van a querer invertir su dinero “excedente” en nosotros y no en cualquier otro nicho, así como poder convencer a inversores y entidades bancarias de que tenemos la fórmula para hacer atrayente a nuestro producto.

En definitiva algo que nunca debe faltar a la hora de emprender ni en buenos años, ni en malos años: un buen plan de marketing y un buen plan financiero donde se registre a modo de hoja de ruta cada paso en los años iniciales de emprendeduría.

Esto nunca lo debemos olvidar porque tal como hemos podido comprobar una y otra vez, la economía es cíclica, y por tanto, aunque 2018 se presenta con perspectivas adecuadas, después vendrán 2019, 2020, 2021… y son mínimo de dos a tres años los necesarios para estabilizar una empresa con proyección de futuro. 

 

2018: el año del “movilismo”

 

Queramos emprender o no, o como es mi caso, si ya llevamos sobre nuestros hombros el peso de una empresa, lo que sí debemos tener en cuenta es que en los años en los que hay buenas perspectivas económicas y se presentan oportunidades para el crecimiento, quedarnos inmóviles aunque la empresa vaya sobre ruedas y sea rentable, no es una opción.

En años de “vacas gordas”, las empresas con buena visión aprovechan para abordar planes de crecimiento, internacionalizar sus servicios, diversificar sus inversiones…etc. Proyectos que permitan asumir ciertos riesgos sin que ello ponga en peligro la matriz o base por la que se sustenta su negocio o para tener otras vías que en años venideros cuando se resienta nuevamente la economía, puedan mantener un flujo de ingresos constante desde diferentes motores.

Por ello, sin perder la cabeza llevados por la fiebre de los brotes verdes, ni querer inflar aún más una burbuja emprendedora que, en algún momento, debe mostrar síntomas de agotamiento, 2018 debe ser el año en el que demos un empujón a nuestro proyecto, sea cual sea.

 

Andorra es uno de los objetivos empresariales a abodar por Francesc Robert Ribes en 2018

¿Qué depara a Francesc Robert Ribes el 2018?

 

Una vez soltado el discurso, no me queda más que ser coherente con todo lo dicho y desvelaros tímidamente (un buen mago de las finanzas nunca desvela todas sus cartas ni trucos) cuáles son mis proyectos.

El próximo año se le presenta a Francesc Robert como el año en el que efectivamente, espero la confirmación de mi proyecto. Así, quiero asentar las bases de mi empresa no sólo en Mallorca y Valencia, donde mayor presencia tienen actualmente mis servicios, sino en otros lugares de influencia catalana en principio (al ser las regiones que mejor domino por conocer a la perfección su mercado). Así, me gustaría expandirme en 2018 de Valencia a Cataluña, pasando por un tímido proyecto de internacionalización con base en Andorra y posiblemente el sur de Francia.

Por otra parte, durante 2018 FRR quiere cultivar un proyecto igual de importante que el empresarial, que no es otro que todos estos planes algo ambiciosos, no impidan obtener nuestro mayor tesoro, en este caso el del tiempo que me podrá permitir estudiar de nuevo y abordar ese MBA que tengo en mente.

 

Soy Francesc Robert Ribes: economista, entregado a seguir aprendiendo y enamorado de los pedales y las nuevas emociones. En este blog podrás conocerme y descubrir que hay vida más allá de los treinta. ¡Bienvenidos!
¿Es buen momento para emprender?
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